martes, 30 de marzo de 2010

Otherside

He decidido, hablando técnicamente, separar el trabajo de la vida personal. Aunque teniendo encuentra que por trabajo me estoy refiriendo a esto que leéis y por vida personal, a mi monótono día a día; creo que me va a resultar imposible.
(Por intentarlo que no quede…)

Lo que intento decir es que me he (esto creo que está mal dicho, corregidme) creado un nuevo blog. Lo he creado con la esperanza de, como ya os digo, tener un espacio donde poder escribir "a mis anchas" (sí, aunque os parezca raro yo no hablo como escribo aquí).

Asique, quienes paséis por aquí buscando enteraros de mis amoríos, problemas y alegrías, os recomiendo que ahora os dejéis caer de vez en cuando por aquí: chicainterrumpida.blogspot.com/
Por el contrario, los que disfrutéis con mis divagaciones diarias, que por otra parte también son sobre esto a lo que suelo llamar vida, seguid visitándome aquí, que aquí seguiré.

domingo, 28 de marzo de 2010

Semana Santa (¡Jáh!)

Señoras y señores, la Semana Santa ha llegado. Y al contrario de como os puede parecer, esto no significa solo vacaciones, no. La Semana Santa implica incesantes sonidos taladrantes y mentes insulsas siguiendolos.
Además, pensad, ¿cuál sería el último sitio donde una atea comunista y anticlerical querría estar en Semana Santa?

Efectivamente, aquí estoy, en Sevilla. Gran cuidad, sin duda, donde se viven estas fechas de forma especialmente emotiva (y graciosa). Me parece increíble la importancia que miles de personas le pueden dar a un trozo de madera y alambre vestido con un traje que podría quitar el hambre a cien poblados africanos. Me parece increíble lo contrario que es todo esto a lo que se supone que un señor predicó hace miles de años y en lo que se supone que se rige toda esta gente. A veces, de verdad, pienso que lo único que siguen es eso de "el pastor y las ovejas". Porque es lo que me parecen todos, un puñado de ovejas que siguen al rebaño. Y como no podía ser de otra forma, esto me recuerda a una más que magnifica canción de un mucho más que magnifico cantautor:



Sin prisa pero sin pausa,
como el "calabobos",
desde la más tierna infancia
preparan el cebo:
"Si no te comes la sopa
te llevará el coco..."
"Los tocamientos impuros
te dejarán ciego...".


Y te acosan de por vida
azuzando el miedo,
pescando en el río turbio
del pecado y la virtud,
vendiendo gato por liebre
a costa de un credo
que fabrica platos rotos
que acabas pagando tú.


Son la salsa
de la farsa.
El meollo,
del mal rollo.
La mecha
de la sospecha.
La llama
de la jindama.


Son el alma
de la alarma,
del recelo
y del canguelo.
Los chulapos
del gazapo.


Los macarras
de la moral.


Anunciando apocalipsis
van de salvadores
y si les dejas te pierdes
infaliblemente.
Manipulan nuestros sueños
y nuestros temores,
sabedores de que el miedo
nunca es inocente.


Hay que seguirlas a ciegas
y serles devoto.
Creerles a pies juntillas
y darles la razón
que: "El que no se quede quieto
no sale en la foto..."
"Quien se sale del rebaño,
destierro y excomunión".


Sin prisa pero sin pausa,
esos carcamales
organizan sus cruzadas
contra el hombre libre
más o menos responsable
de todos los males
porque piensan por su cuenta.
Sueñan y lo dicen.


Si no fueran tan temibles
nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos
nos darían lástima.
Porque como los fantasmas,
sin pausa y sin prisa,
no son nada si les quitas
la sábana.

Los macarras de la moral. Joan Manuel Serrat


Seguid así. Seguid dificultando el progreso. Seguid siendo el pastor que domina el rebaño. Seguid inculcando el miedo. Seguid acaparando bienes materiales. Seguid interviniendo en la política. Seguid vendiendo un cuento de niños que ya ni los niños se creen. Seguid, seguid...

...que cada vez sois menos.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Deep feelings

Estúpida sensación de que me falta algo pero no sé que es. De que tengo que hacer algo, pero no sé donde, ni cuándo ni exactamente el que. Como si por un instante todo el mundo se parase y mi cabeza se centrase solo en intentar descubrir "que", "cuando" y "donde".

Y empiezo a tener mis conversaciones internas de futura esquizofrénica bipolar (las dos cosas) y me doy cuenta de que te echo de menos. Esto me supone un gran problema, pero hay otro mayor. No sé quién eres.
Echo de menos un abstracto, una sensación quizá. Y a veces ni siquiera eso lo tengo claro. A veces pienso que lo único que echo de menos es tener algo que me ronde por dentro y que me haga los días más cortos. Porque soy como una incompleta e infantil niña de cinco años. ¿No recordáis cuando teníais cinco años? Los días se hacían larguísimos (sobre todo los anteriores a Navidad, cumpleaños...). A mí me pasa lo mismo. El tiempo pasa demasiado lento. Y por eso necesito tener algo en lo que pensar o simplemente hacer eso que se nos da tan bien a todos de contar días, horas, minutos... Al fin y al cabo es la mejor forma de no darte cuenta de que pasa el tiempo y a la vez mantenerte con la (absurda) esperanza de que ese momento está cada vez más cerca.



Necesito algo en lo que pensar. Y tú no eres la mejor opción.


(Qué bien se me da [intentar] auto convencerme)

lunes, 22 de marzo de 2010

Eterna obsesión



Otra vez ese sonido. Ese retumbar de las ventanas estremecidas ante el paso cercano de los coches. Inquietante. Cómo si solo cuatro paredes no fueran capaces de salvaguardar mis hombros. Recuerdo cómo mi padre me decía que eran la parte más importante del cuerpo. Las palabras de un viejo judoca. Recuerdos, me invaden miles de imágenes como si de los fotogramas de una película se tratase. Recuerdo la lluvia, su sonido. Y aquel patio, como me gustaba aquel patio. El olor del aire impuro, sentía como contaminaba todo mi cuerpo.  Pero, como echo de menos ese aire.
Aquella luz inconfundible, el Sol, las alturas, la gente, las risas, los llantos… Los días en que sabía que venían mis abuelos de visita son inolvidables. Siempre la misma sensación, la misma vergüenza infantil al verlos por primera vez después de muchos meses sin abrazarlos. El día de Reyes. La nieve, una enorme plaza infestada de pequeños puestos con luces y un paisaje teñido del rojo y blanco de la Navidad. Sigo sin ser capaz de dejar de emocionarme al recordar aquella sensación en la que el sonido de las melodías navideñas se perdía entre el bullicio de la muchedumbre. 
Aunque sin duda, lo que más recuerdo de aquel sitio, son las luces. Las vueltas a casa pasando por aquella calle interminable, mirando siempre bien alto, mirando al cielo. Oscuridad que se veía precisamente perturbada por aquellas luces cuyo recuerdo me sigue inquietando. Una hilera perfecta de destellos que dibujaban mágicas esferas en el camino. Y luego venia el túnel, la carretera, el sonido de los coches de nuevo y… nada. Cerraba los ojos.
Como añoro aquella cuidad. Benditos trece años.

domingo, 21 de marzo de 2010

Geografía avanzada

"La geografía marca el destino"


O algo así dijo Joey (Katie Holmes) en un capitulo de Dawson Crece.
Siempre adoraré esa serie por esto, estas frases que me hacen pensar. Y lo mejor de todo es que van pasando los años y cada vez me enseñan algo nuevo. Sí, soy una especie de persona autodidacta que aprende solo escuchando una frase y repitiéndola una y otra vez en su interior hasta que la exprime tanto que ninguna de los insignificantes signos de la que está compuesta le guardan ningún secreto oculto.


Y esta frase me hace pensar en muchas cosas.

Supongo que cuando Joey dijo esta frase, únicamente pensaba en lo que piensa cualquier persona de mi edad (¿cómo podemos ser tan imbéciles?), en el amor. Sí, señoras y señores, el amor está totalmente condicionado por la geografía. O sino probad a enamoraros de alguien de... no sé, Australia, por ejemplo (no se me ha ocurrido otro sitio que esté más lejos). El amor no conoce distancias, claro que no, pero las personas sí. No somos tan afortunadas por desgracia y aunque estemos en el año 2010, a nadie se le ha ocurrido aún la maravillosa idea de inventar una maquina de teletransporte o hacer descuentos en los medios de transporte para enamorados (esto suena bien y todo, igual me roban la idea). En fin, conclusión número uno: el amor está condicionado por la geografía.

Dejémonos de superficialidades (el amor es una superficialidad y punto) y pensemos en cómo puede marcar la geografía nuestro destino, o más bien nuestro futuro, desde el punto de vista del lugar donde nazcamos. Todos los que me leéis (que sois pocos, pero se agradece) vivís con unas "comodidades" mínimas. O al menos eso deduzco del hecho de que me podáis leer, eso ya desvela que al menos tenéis internet, que no es poco. Supongo también que ninguno (o casi ninguno) os habréis ganado por ahora lo que tenéis (ni yo ¿eh?) con lo cual deduzco además, que el hecho de que podáis estar ahora mismo leyéndome con vuestra pantalla del ordenador enfrente se debe a que habéis tenido la suerte de nacer en una familia digamos que "normal" (odio este término por su abstracción, pero es para que me entendáis).
Ahora bien, hay niños en el mundo que no tienen esa misma suerte. Os pondré en una situación bastante grafica. En Sao Paolo existe un "muro" (por así decirlo) que separa la zona más rica de la cuidad de la más pobre. Es impresionante poder ver esta imagen desde el cielo, porque es apreciable como a 20 metros escasos de uno de los bloques de aparta hoteles más lujosos de la cuidad se encuentra un poblado de "chabolas". Pensad ahora en lo siguiente, imaginaos que antes de nacer todos estamos metidos en un enorme saco y que por así decirlo, nos van repartiendo al "tuntún" por el mundo, dejándonos en manos del azar, con la esperanza de que en vez de caer en el poblado de chabolas, caigamos 20 metros más atrás. Se trata de la diferencia entre convertirte si naces hombre en un asesino o un ladrón y si eres mujer y tienes mala suerte en prostituta, o convertirte en poco menos que el dueño o la dueña de medio Sao Paolo. Desgarrados ¿verdad?
Pues sí, una vez más, queda demostrado que el futuro también queda condicionado por la geografía.



Y si el amor, quizás lo más ansiado y perseguido por la raza humana desde que existimos; y nuestro futuro, la diferencia entre "ser y no ser", están condicionados por la geografía, ¿qué podemos hacer?, ¿luchar contra un puñado de kilómetros? o ¿asumir que el buen día que nacimos nos arrojaron al lugar equivocado?...



Luchad. Luchad y buscad vuestro sitio. Al fin y al cabo los kilómetros son solo eso..., diez absurdas letras.

viernes, 19 de marzo de 2010

How much is real?

[...]
How much is real? So much to question
And never dare make up the mannequins
Contaminating everything
When thought came from the heart
It never did right from the start
Just listen to the noises
(No more sad voices)
Before you tell yourself
It's just a different scene
Remember its just different from what you've seen
 
Cause I'm looking at you through the glass...
Don't know how much time has passed
All I know is that it feels like forever
When no one ever tells you that forever
Feels like home, sitting all alone inside your head 
[...] 


  
Comienza mi guerra personal contra mí misma. Suelo tener muchas, no os creáis. Pero suelen resultar por lo general bastante incomodas aunque a la vez impredecibles (esa es la parte buena).

Mis guerras contra mi misma comienzan cuando sin razón alguna (o con muchas razones...) a mi corazón le da por decir algo y mi cabeza (más coherente) no está de acuerdo. Cuando yo me doy cuenta de esto pienso que obviamente, lo más coherente es hacer caso a mi cabeza que es la que tienen memoria, piensa y medita un poco acerca de las consecuencias de cualquier acto impulsivo que pueda llegar a tener. Pero luego está ahí el señor corazón, tan escondido, tan callado y tímido a veces, pero que cuando habla no hay quien lo calle.

Al final siempre suele pasar lo mismo, el corazón terminar por gritar mucho más alto que mi cabeza.

Pero..., eso sí, nunca olvido la opinión de la única parte (a veces) coherente de mi cuerpo. (Y sí, me refiero a mi cabeza...) 

miércoles, 17 de marzo de 2010

¿Respeto?

18:45, salgo de mi casa y cuando paso por delante de la parada del autobús, veo que justo en ese instante pasa. Me vino genial, aunque ya me disponía a ir hasta el centro andando en vez de contribuir con mi euro a contaminar un poco más este mundo que nos estamos cargando, pero la verdad es que no me apetecía mucho andar sola. 



Me coloco detrás de dos señoras para entrar en el autobús, espero pacientemente a que una de ellas (que rondaría los 80 por lo menos) consiga sacar las monedas de su bolso céntimo a céntimo y mientras observo la cara de desesperación del conductor. Al final la señora agota mi paciencia y como tenía que pagar con la tarjeta de transporte, lo hice y adelanté como bien pude a la pobre señora. Cuando terminó de pagar y consiguió avanzar hasta pasar por delante de donde me había sentado, me levante y le dije que si se quería sentar (por que el resto del autobús estaba medio lleno) pero la señora creo que me ignoró en cuanto vio un asiento libre cerca de otro señor de su quinta que seguro que le daba menos miedo que yo, con mis pelos, mis piercings, tatuajes y mi cara de maldad (claro…).

Al ver que el autobús se ponía (por fin) en marcha y que me había sentado en un asiento de esos para gord@s (perdón, gente con sobrepeso), me senté de lado con los pies encima del asiento y me puse el iPod con la dulce voz de Marylin Manson. Yo creí que no molestaba a nadie, pero…

-¡Señorita!….. ¡Señorita!….

Por la cara que tenían puesta el resto de personas sentadas en el autobús creo que me llevaba llamando hacía bastante tiempo y yo no le había escuchado por culpa (gracias a ) la música.

-Perdone, ¿le importaría a usted sentarse correctamente?

En ese momento me dieron ganas de comportarme como una persona de mi edad, con piercings, tatuajes y con toda la cara de maldad que la señora de 80 años me había debido de ver, pero en vez de eso, le conteste con un educado

- Por supuesto, perdone usted

Y me senté correctamente a la vez que volvía a intentar seguir con mi música. No pasaron ni 20 segundos…

-¡Señorita!….. ¡Señorita!….
-Haga usted el favor de quitar esa sonrisa sarcástica de su cara. Creo que no le he dicho nada que no debiera y es una falta de respeto ante una persona mayor que se ría delante mía.

Y en ese momento ya tenía dos opciones: o bien ponerme a discutir con el viejo (perdón, persona de edad avanzada) y decirle que se metiera en su vida y se preocupase por intentar disfrutar de lo que le quedase de vida en vez de amargar la que nos queda a los demás (esto hubiese sido cruel, pero de verdad que tuve que contenerme para no hacerlo), o bien, lo que hice, presionar el botón de “parada” y bajarme en cuanto el autobús paró para no seguir molestando al viejo (¡es que lo era!), porque al parecer le molestaba con mis pintas, mi música, mi postura y… mi sonrisa.




En fin, esto me pasó ayer.
¿Qué hago? ¿Juzgo también a todos los viejos solo por la edad que tienen y por lo catetos que son todos, como ellos hacen conmigo? Yo podría pensar que son todos unos “viejos chochos”, que solo quieren amargar la existencia de los jóvenes que tiene la oportunidad de aprovechar su vida como no lo han hecho ellos, y que son personas con cultura en negativo. Pero sinceramente…, habrá de todo. Y dudo mucho que solo por parecer viejos físicamente lo sean también mentalmente.

Pero yo no. Yo, como llevo el pelo corto, tatuajes, piercings, los pantalones caídos, chupa de cuero, voy escuchando música y me siento de lado en el autobús, pues ya soy una delincuente juvenil sin cultura que ha perdido todo su derecho sobre cualquier persona que vista correctamente y se siente correctamente en el autobús (por no hablar de la pérdida de derechos antes cualquier persona de más de 50 años)


En fin, quizá suene a tópico pero…
                         las apariencias (a veces) engañan.